Marco normativo: Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados
La acción normativa clave es el Reglamento (UE) 2024/573 del Parlamento Europeo y del Consejo, que revisa y fortalece las restricciones sobre gases fluorados de efecto invernadero (f-gases). Este reglamento establece un calendario escalonado de prohibiciones para eliminar progresivamente el uso de SF₆ en equipos de conmutación eléctrica, entre otros ámbitos.
Fechas clave del calendario de prohibición
Fecha Alcance de la prohibición
1 de enero de 2026 Prohibición de la puesta en servicio de nuevos conmutadores de media tensión (≤24 kV) que contengan SF₆.
1 de enero de 2030 Se extiende la prohibición a conmutadores de media tensión >24 kV y ≤52 kV.
1 de enero de 2028 Prohibición para equipos de alta tensión 52–145 kV (si GWP ≥1).
1 de enero de 2032 Prohibición para equipos de alta tensión >145 kV (si GWP ≥1).
2035 Restricciones adicionales sobre el uso de SF₆ para mantenimiento, salvo gas reciclado o situaciones excepcionales.
La entrada en vigor de las disposiciones para media tensión marca un hito: desde el 1 de enero de 2026 ya no se podrán poner en servicio nuevos conmutadores hasta 24 kV que contengan SF₆.
Objetivos climáticos y justificación técnica
La justificación principal de estas prohibiciones es ambiental: el SF₆ tiene un GWP extremadamente elevado, lo que significa que incluso pequeñas fugas durante la fabricación, operación, mantenimiento o desmantelamiento de equipos pueden tener un impacto climático desproporcionado. Esta característica motivó la inclusión de SF₆ en la normativa f-gas, a pesar de haber sido históricamente exento en aplicaciones eléctricas por falta de alternativas viables.
El objetivo último del reglamento es reducir las emisiones de f-gases en al menos dos tercios respecto a 2014 para finales de esta década, contribuyendo a los compromisos climáticos de la UE.
Implicaciones para la industria y los operadores
Fabricantes de conmutadores
Los fabricantes de equipos de conmutación han debido adaptar sus diseños y procesos de producción para cumplir con los plazos de prohibición. Esto ha implicado un desplazamiento hacia tecnologías que no emplean SF₆, incluyendo soluciones con aislamientos basados en aire seco, mezclas de gases naturales o tecnología de vacío para interrupción de arco.
Operadores de redes y contratistas
Los operadores de sistemas de distribución (DSOs), así como integradores y contratistas de instalaciones, deben revisar sus especificaciones técnicas y cadenas de suministro. En particular, deben garantizar que tanto el diseño como la puesta en servicio de nuevos equipos cumplan los requisitos de no utilizar SF₆ a partir de los plazos fijados.
Mantenimiento y equipos existentes
La normativa no obliga a retirar equipos SF₆ existentes, siempre que se mantengan técnicamente en servicio. No obstante, tras 2035 el uso de gas SF₆ nuevo para mantenimiento quedará prohibido, lo que incentivará la gestión de inventarios de gas recuperado o reciclado.
Alternativas tecnológicas viables
Actualmente existen diversas soluciones alternativas a SF₆ para conmutadores de media tensión:
Aislamiento en aire seco: mezclas de aire comprimido con características dieléctricas suficientes para media tensión.
Tecnología de vacío: interrupción de arco en vacío, reduciendo la necesidad de gases aislantes.
Gases naturales de bajo GWP: mezclas basadas en N₂/O₂ u otros compuestos con bajo impacto climático.
Estos avances han permitido responder técnicamente a los requisitos de la regulación, con productos comercializados por varios grandes fabricantes.
Conclusión
La prohibición del SF₆ en nuevos conmutadores de media tensión representa un cambio estructural en el diseño y gestión de equipos eléctricos en la UE. Esta medida, impulsada por el Reglamento (UE) 2024/573, está alineada con los objetivos climáticos europeos y empuja a la industria hacia alternativas más sostenibles.
El reto técnico ha sido significativo, pero la disponibilidad de tecnologías alternativas viables para media tensión demuestra que es posible una transición efectiva. Tanto fabricantes como operadores deben ajustar sus estrategias para cumplir con los plazos y asegurar la continuidad operativa de las infraestructuras eléctricas en un contexto reglamentario más estricto.
