Objetivo
Evaluar los beneficios que tendría incorporar baterías descentralizadas (por ejemplo, detrás del contador) y una gestión activa de la demanda de electricidad (flexibilidad) para mejorar el funcionamiento del sistema eléctrico.

Analizar distintos escenarios hacia 2030, para ver cuánto podría invertirse, cuánto se ahorraría, cuántos puestos de trabajo se podrían generar, etc.

También hacer propuestas normativas (leyes/regulación) y fiscales que favorezcan ese despliegue de almacenamiento y flexibilidad eléctrica.

Promotores y colaboradores
Coordinado por la consultora Samso, con participación de la Universidad Pontificia Comillas, la Universitat Politècnica de València.

En colaboración con entidades del sector fotovoltaico, energético y fabricantes de baterías como UNEF, AEPIBAL, Octopus Energy, Pimec, Ampere Energy, BeePlanet, Circutor, Cegasa, Riello Solartech Spain, sonnen, TABSpain.

Principales hallazgos
En un escenario intermedio con unos 1,4 GW de baterías distribuidas, se estima que los beneficios para el sistema serían de alrededor de 1.447 millones de euros al año.

También se estima que se evitaría inversión en redes de distribución por unos 375 millones de euros al año.

Se han propuesto medidas fiscales (cambios en IRPF, IVA, IBI, Impuesto de Sociedades) para incentivar la instalación de baterías, robótica del autoconsumo, etc.

Importancia y contexto
EBAFLEX hace hincapié en que la transición energética no es solo generar más renovables, sino también gestionar mejor cuándo y cómo se consumen electricidad y se almacenan sus excedentes.
Al descentralizar el almacenamiento (que no todo esté centralizado en grandes plantas), se mejora la resiliencia, se reducen pérdidas, y se puede responder mejor a picos de demanda.
Además pone encima de la mesa que sin un buen marco regulatorio y fiscal, muchas de estas mejoras podrían quedarse en el papel.